Ivan Oreamuno/ enero 26, 2018/ Articulos

Como seres humanos, estamos limitados en el mundo, nuestra capacidad de realizar muchas acciones se define por las leyes naturales. De igual manera nuestra capacidad para entender lo que sucede a nuestro alrededor esta limitada por nuestras experiencias y aunque podemos aprender muchísimo, esta barrera no se elimina.

En contraste Dios no esta limitado por nada y la mayoría del tiempo luchamos con nuestro corto entendimiento que tenemos de su soberanía. Su poder esta lleno de matices que a nuestros ojos tratamos de analizar pero siempre logra sorprendernos con algo mas.

Nuestra humanidad entonces; en su búsqueda de acoplar al Dios infinito a un entendimiento finito; decide tomar a Dios y encasillarlo en lo que nosotros podemos hacer. Esto se llama antropomorfismo, tratamos de ver a Dios a nuestra imagen y semejanza. Limitamos su poder y sus acciones para lograr darles un entendimiento.

Uno de estos matices tan hermosos es la abundancia que tenemos en Dios. Teniendo claro que no podemos entender toda la amplitud de lo que significa la abundancia a los ojos de Dios, vamos a ver lo que el nos dice a través de su palabra.

“Y ahora, que toda la gloria sea para Dios, quien puede lograr mucho más de lo que pudiéramos pedir o incluso imaginar mediante su gran poder, que actúa en nosotros.” – Efesios 3:20 (NTV)

La palabra en griego huper (ὑπέρ) busca dar en el texto un sentido de superioridad absoluta por encima de todo, no solamente lo que conocemos sino mas allá. Esto nos enseña el poder de Dios y como cuando el nos habla de abundancia no lo define en términos humanos o de nuestras capacidades.

“El ladrón no viene más que a robar, matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia.” – Juan 10:10 (NVI)

Esta abundancia de la que habla Juan, va mas allá de lo material. Nos habla de una vida llena de Dios, una vida en la que el espíritu santo nos da abundantemente de lo que necesitemos, ya sea fortaleza, energía, sabiduría, entre muchas otras.

En Filipenses 4, Pablo no habla de cómo él aprendió a vivir en pobreza y riqueza a través de la fortaleza que Dios le dio. Esto es abundancia en Dios, debido a que él no nos va a dar un poquito; Dios no es mezquino con nosotros.

“Pidan, y se les dará; busquen, y encontrarán; llamen, y se les abrirá. Porque todo el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abre.

¿Quién de ustedes, si su hijo le pide pan, le da una piedra? ¿O si le pide un pescado, le da una serpiente? Pues si ustedes, aun siendo malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más su Padre que está en el cielo dará cosas buenas a los que le pidan! Así que en todo traten ustedes a los demás tal y como quieren que ellos los traten a ustedes. De hecho, esto es la ley y los profetas.” – Mateo 7:7-12 (NVI)

Es hermoso ver como Dios se describe como un padre amoroso y hasta se compara con nosotros para poner en perspectiva su grandeza. Esa misma grandeza que no podemos entender.

David en el salmo 23 nos muestra también la abundancia de Dios que explicada en contexto nos ayuda a entenderla mas profundamente.

“El Señor es mi pastor, nada me falta;

en verdes pastos me hace descansar.

Junto a tranquilas aguas me conduce;

me infunde nuevas fuerzas.

Me guía por sendas de justicia

por amor a su nombre.

 

Aun si voy por valles tenebrosos,

no temo peligro alguno

porque tú estás a mi lado;

tu vara de pastor me reconforta.

 

Dispones ante mí un banquete

en presencia de mis enemigos.

Has ungido con perfume mi cabeza;

has llenado mi copa a rebosar.

 

La bondad y el amor me seguirán

todos los días de mi vida;

y en la casa del Señor

habitaré para siempre.” – Salmo 23 (NVI) negrita agregada

Es impresionante que al leer este Salmo, encontramos una enorme cantidad de referencias a la abundancia de Dios.

Una de las partes finales que me llena de fe es en la que dice: “has llenado mi copa a rebosar”. Esto solo nos dice que la copa esta llena, sino que en el contexto histórico y cultural vemos que cuando somos invitados a un banquete en la casa de alguien, podemos quedarnos ahí mientras nos sigan rellenando la copa. En el momento en el que la copa sea acaba y no la rellenan mas, es un indicador cultural de que la fiesta termino. En este caso la copa no solo esta llena sino que la palabra en Hebreo se define como desbordar, por lo que diría que “mi copa se desborda”.

Termina este salmo dándonos un mensaje de esperanza hermoso después de decirnos que nuestra copa se desborda (y podemos quedarnos en el banquete eternamente):

“La bondad y el amor me seguirán

todos los días de mi vida;

y en la casa del Señor

habitaré para siempre.” – Salmo 23 (NVI)

Dios quiere que estemos llenos de él, que esa abundancia que nos promete sea a través de una comunión cercana y activa.

¿Cómo te hace sentir esto? ¿Has sentido esa abundancia de Dios?

Te invito a que hoy veas tu vida con esa abundancia, así como Pablo podía verla aun en momentos difíciles y transformes esto en agradecimiento.

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Ivan Oreamuno
Fundador y Autor en Keleuo
Ivan se desempeña como gerente de proyectos de TI, busca maximizar su tiempo para la gloria de Dios.
Siguiendo su llamado fundó Keleuo con el objetivo de guiar a otros a encontrar su llamado en Jesucristo.
Encontro a Cristo en Theos Place y actualmente sirve como Encargado de Logistica de Theos Place Alajuela.
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Acerca de Ivan Oreamuno

Ivan se desempeña como gerente de proyectos de TI, busca maximizar su tiempo para la gloria de Dios. Siguiendo su llamado fundó Keleuo con el objetivo de guiar a otros a encontrar su llamado en Jesucristo. Encontro a Cristo en Theos Place y actualmente sirve como Encargado de Logistica de Theos Place Alajuela.